Cómo organizar una Luna de Miel sin empezar por el destino
Nos casamos. Queremos hacer nuestro gran viaje. Probablemente uno de esos viajes irrepetibles en la vida para una de las ocasiones más especiales en la vida, y la ocasión ha llegado.
Abrimos Google y empiezan a aparecer Japón, Maldivas, Tanzania, Bali, Seychelles, Vietnam, Sri Lanka, Perú, México... Uno nos gusta por una cosa, otro por otra y, después de un rato mirando fotos y vídeos, tenemos veinte pestañas abiertas y menos claro el destino que cuando empezamos.
¿Y si estamos empezando por el final?

Primero: ¿Qué nos apetece hacer?
Antes de decidir dónde queremos ir, podemos pensar qué nos imaginamos haciendo durante el viaje.
¿Necesitamos descansar después de meses preparando la boda? ¿Nos vemos recorriendo un país? ¿Queremos un safari? ¿Nos apetece conocer una cultura completamente diferente? ¿Bucear? ¿Comer bien? ¿Terminar unos días en una playa espectacular?
Seguramente queramos varias de esas cosas.
Pero hay una diferencia importante entre querer hacer un gran viaje y terminar cuatro o cinco días descansando, o querer que la playa sea la auténtica protagonista de nuestra Luna de Miel.
También podemos pensar en nuestro ritmo. Quizá pasar diez días en una isla nos parece el paraíso. O quizá sabemos perfectamente que al cuarto día estaremos aburridos buscando algo que hacer.
Conocernos un poco como viajeros nos ayuda a reducir las opciones.

Nos casamos en octubre. ¿Dónde viajamos?
Las fechas pueden ayudarnos bastante más de lo que parece.
Si nos casamos en febrero, agosto o noviembre, no tenemos exactamente el mismo mapa delante.
Podemos encontrarnos con temporadas especialmente buenas para ver determinados animales, mares más movidos, demasiado calor o momentos del año en los que los hoteles están endemoniadamente caros.
Eso no significa que tengamos que buscar obsesivamente un destino donde el sol esté garantizado. Si estamos pensando en zonas tropicales, esa garantía sencillamente no existe.
Pero sí podemos utilizar nuestras fechas para empezar a separar los destinos que encajan bien de los que quizá sería mejor dejar para otro viaje.
Seguimos acortando la lista.
Tenemos quince días y 7.000€
Ahora llega la parte menos romántica, pero bastante efectiva para seguir descartando lugares.
¿Cuántos días tenemos realmente?
Porque quince días de vacaciones no siempre son quince días de viaje. Hay vuelos, conexiones, traslados y, dependiendo del destino, incluso cambios horarios que conviene tener en cuenta.
Después está el presupuesto.
No necesitamos decidir una cifra exacta al céntimo, pero sí tener alguna referencia. Porque con el mismo dinero podemos hacer viajes completamente diferentes.
¿Preferimos viajar más días? ¿Queremos subir el nivel de los hoteles? ¿Nos hace ilusión tener guía y chófer privados? ¿Preferimos gastar menos durante la ruta y reservar una parte importante para acabar en un hotel espectacular?
No hay respuesta correcta, depende de lo que valoremos más.

Ya que estamos allí...
Esta frase es peligrosa.
Ya que estamos allí, podríamos añadir otra isla. Ya que pasamos cerca, podríamos conocer aquella ciudad. Y si cogemos el vuelo de las seis de la mañana, incluso podríamos meter dos noches más en...
De pronto nuestra Luna de Miel tiene diez hoteles, tres vuelos internos, cuatro ferries y una maleta itinerante que nunca se vacía del todo.
¿Esto es malo? Por supuesto que no, pero debemos saber si es el viaje que queremos. Hay personas a las que nos encanta movernos y aprovechar cada día.
Por otro lado, dejar algo fuera puede hacer que disfrutemos mucho más de lo que hemos decidido visitar. Y es la excusa perfecta para volver.
Ahora sí: ¿dónde nos vamos?
Llegados a este punto la pregunta del principio ya es bastante más fácil.
Ya sabemos cuándo viajamos, cuántos días tenemos y aproximadamente cuánto queremos gastar.
Pero sobre todo sabemos algo más importante: qué tipo de Luna de Miel queremos.
Quizá ahora tenga todo el sentido combinar Sri Lanka y Maldivas. O hacer un safari en Tanzania y terminar en Zanzíbar. Recorrer Indonesia. Viajar por Japón. Descubrir Costa Rica. O pasar todo el viaje en una playa de Mauricio.
Y seguramente podamos ir cerrando algunas de aquellas veinte pestañas. Ahora ya sabemos por dónde comenzar.

¿Empezamos?
Si estamos preparando nuestra Luna de Miel y todavía no tenemos todas las respuestas, tampoco pasa nada.
Podemos empezar buscando inspiración, viendo algunos viajes y pensando qué nos gusta y qué no.